En España, el transporte de mercancías por carretera es el medio más elegido por la mayoría de las empresas para sus transacciones. Este sector del transporte genera un alto potencial de empleo y beneficios múltiples. Principalmente el ahorro que consigue tanto en tiempo como en costes. Pero tiene en los últimos tiempos tres objetivos esenciales para garantizar su sostenibilidad: integrar nuevas tecnologías, flexibilidad de las entregas y apostar por la sostenibilidad ambiental.

Precisamente la importancia de la sostenibilidad en el sector logístico es uno de los nuevos y grandes caballos de batalla para hacer nuestro sector menos contaminante. A continuación, te recomendamos algunas acciones interesantes por las que pueden adoptar las empresas de transporte para reducir la contaminación en el sector:

  • Sustituir los camiones antiguos por otros más nuevos. Parece una obviedad, pero es el principal talón de Aquiles. Los fabricantes de vehículos empiezan a estar concienciados con el medio ambiente y cada día surgen nuevas innovaciones. La utilización de materiales menos pesados como los termoplásticos o el aluminio y neumáticos fabricados con cáscara de arroz, suponen ahorro de combustible y una circulación más sostenible.
  • Un modo de transporte más eficiente y tecnológico. Optimizar el control de la flota de manera correcta, agrupando las mercancías para obtener el máximo provecho de cada transporte de carga, contribuye a hacer más sostenible el desplazamiento.
  • Obtener maquinaria y equipamientos respetuosos con el medio ambiente. Las empresas del sector siguen trabajando en I+D para mejorar la aerodinámica de los camiones. Su objetivo es reducir las emisiones, consumir menos energía y retener los gases contaminantes.
  •  El reciclaje. La vida útil de un camión ronda los 10 años, pero la gran mayoría de piezas se distribuyen en contenedores en función de su naturaleza: hierro, aluminio, bronce, cobre, plástico y combustible. Este proceso sostenible, convertirá las piezas de un camión usado en uno nuevo. Además, de ser útiles para convertir en asfalto, aislante de viviendas, parques infantiles, calzado o carburantes industriales de gran maquinaria

Todas estas medidas permitirán reducir los niveles de contaminación y la huella ecológica del transporte de mercancías por carretera, y así, favorecer el bienestar global del planeta.