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Ayer volcó un camión cisterna en Tarifa y antes de ayer lo hizo otro vehículo pesado cuando regresaba desde Málaga. Afortunadamente no hubo víctimas mortales. El accidente pasó a engrosar la lista de accidentes sin consecuencias. Sin embargo, pone de relieve el hecho de que el transporte con carretera implica una serie de riesgos. El problema es que existen comportamientos imprudentes que ponen en peligro la vida del conductor y del resto de los usuarios.
Así lo puso de manifiesto el accidente que costó la vida a seis guardias civiles el pasado 8 de marzo. El conductor responsable trabajaba de forma irregular para una empresa y solía conducir más de las nueve horas establecidas reglamentariamente por la Unión Europea.
Un estudio de la Asociación Nacional de Entidades Preventivas Acreditadas (Anepa) publicado después de este suceso revela que el sector registró 400 muertes durante el año pasado, es decir, más de una al día. Asimismo, establece que la fatiga al volante es la principal causa de estos fallecimientos. No obstante, el documento no responsabiliza a todas las empresas del sector, sino a aquéllas que incumplen la normativa comunitaria en cuanto a tiempo y periodos de conducción a que trucan los tacógrafos.
Recomendaciones
«Poco más o menos nos estaban poniendo ya de que nos faltaba la capucha del Ku Klux Klan y un látigo dándole a la gente para que estuvieran 24 horas montados en un camión», afirma el secretario de la Asociación de Transportistas del Campo de Gibraltar (ATCG), Gabriel Fuentes.
Fuentes asegura que la primera recomendación que este colectivo hace a sus empleados es que respeten las normas, por su seguridad y por la de los demás. «El Real Decreto 3820/85 y el 3821», cita de memoria, «que regulan los tiempos de trabajo y los tiempos de conducción».
Por otro lado, apunta que las estadísticas elaboradas por la inspección de trabajo sobre siniestros en el transporte incluye a los vehículos ligeros de paquetería urgente, que son los que más accidentes sufren por no estar sometidos a limitaciones de velocidad ni al control del tacógrafo.
Si bien es cierto que numerosos transportistas de la comarca respetan la normativa, existen otros que no lo hacen. Este comportamiento, según la ATCG y los sindicatos, perjudica a los empresarios, a los trabajadores y, en ocasiones, a otros conductores.
El secretario comarcal de CC. OO. en el área de transportes, Francisco Pozo asegura que las jornadas laborales y que las irregularidades en la contratación son usos frecuentes en algunos empresarios de la comarca.
Alternativas
Pozo explica que algunas compañías recurren a contratos de obras y servicios en los que se pagan entre siete y ocho céntimos por kilómetro. La irregularidad consiste, según el representante sindical, en que estas cantidades no se reflejan en las nóminas, sino en el apartado de dietas. La normativa vigente establece que las dietas sólo deben declararse a partir de los 60.240 euros, por lo cual no se declaran.
«La inspección de trabajo dice que, como esto es legal, no entra en el tema», dice. «Ahí se disfraza el exceso de jornada y el exceso en horas de conducción. Aquí en la comarca tenemos accidentes de carretera, lo que pasa es que nadie abre la boca porque están encubiertos por el resto de accidentes de tráfico».
El representante sindical denuncia también el ocultismo existente por parte de las administraciones en cuanto a los datos de siniestralidad. Como una posible alternativa, Pozo anota la posibilidad de que los transportes pesados no conduzcan en sábado y domingo o durante un determinado número de horas, como hacen otros países europeos.
Fuentes es consciente de las peculiaridades del territorio nacional. Así, señala que lo accidentado de la orografía española puede hacer, por ejemplo, que en las horas conducidas aquí se recorra menos distancia que en países más llanos.
En cualquier caso. Fuentes reitera la necesidad de hacer un descanso ininterrumpido de once horas cada 24 horas, o de ocho, distribuyendo las tres restantes dentro de esas 24. A modo de conclusión, señala que «en todos los sectores hay gente buena, mala y regular, pero lo que no se puede hacer es que por un caso aislado que hay en un gremio tan importante en este país meter a todos en el mismo saco».
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